Letter from the Pastor Saint Spanish

Estimados Feligreses de Santa Eduviges y San Juan Berchmans,

       Me encantaría compartir con ustedes mi visión de nuestra comunidad unida. Esta visión de nuestra comunidad unida surgió a través de oración, escuchando y reflexionando, pero sobre todo la necesidad de renovación de la Iglesia. Hemos escuchado esto muchas veces, pero últimamente más a menudo, la parroquia que creamos no está construida sobre ladrillos y argamasa, sino sobre las piedras vivas que somos. Cada día Dios nos llama a la renovación y nos da nuevas direcciones y guía a través de personas y situaciones, pero también a través de los santos que nos ayudan en el camino. Tenemos santos como modelos a seguir. Interceden por nosotros, nos dan ideas y nos muestran cómo vivir y convertirnos en verdaderos discípulos de Cristo. Es importante tener un patrón en la parroquia, y ya tenemos dos santos increíbles, Santa Eduviges y San Juan Berchmans. Estarán con nosotros y en nuestra parroquia siempre. Pero recuerde que Dios nos está llamando a la renovación, y Dios nos está dando la oportunidad de ver una nueva visión y misión para nuestra parroquia unida. En la Encuesta de Nombres, usted dio su preferencia y recibimos comentarios al obtener una lista de muchos santos maravillosos, uno de ellos es el Beato Carlo Acutis. Me encantaría contarles más sobre él y por qué creo que podría ser un patrón increíble para nuestra comunidad unida. Podríamos construir sobre su santidad y ser un ejemplo de un hermoso futuro para nuestra escuela y parroquia.

       Carlo Acutis nació el 3 de mayo de 1991. Conocido como un genio de las computadoras, también le gustaba jugar fútbol, ​​los videojuegos y el saxofón. Disfrutaba haciendo cortometrajes con su elenco de estrella, de perros y gatos. Tenía muchos amigos y disfrutaba pasar tiempo con ellos.

       Sin embargo, Carlo era un poco "diferente" en la escuela y en el campo de fútbol. Lo que distingue a Carlo era su constante búsqueda de cosas santas. Además de sus pasatiempos, pasó tiempo dando clases de catecismo y sirviendo en comedores populares. A Carlo le encantaba asistir a la misa diaria y la Adoración Eucarística frecuentemente. La Palabra de Dios y la Eucaristía fueron el centro de su vida. La devoción inquebrantable de Carlo a la Eucaristía lo inspiró a contar la historia de los milagros eucarísticos a través de un sitio web que creó, quería profundizar y fortalecer su devoción a Jesús e invitar a otros a crecer en el amor por la Eucaristía.

       Carlo murió repentinamente de leucemia en el 2006 a la edad de quince años. En menos de una década, su historia se extendió por Italia y el mundo. Después de que el Papa Francisco lo declarara venerable en el 2018, su beatificación se celebró en Asís el 10 de octubre de 2020. El siguiente paso será su canonización, convirtiéndolo en el primer santo milenario.

       Tenía conciencia del significado de la vida y de cómo vivir bien. “Estar siempre unido a Jesús es mi programa de vida”. "Encuentra a Dios", dijo el, "y encontrarás el sentido de tu vida".

       El Beato Carlo tenía un amor ardiente por Jesús en la Eucaristía. Vivió una vida Eucarística, llamando a la Eucaristía "mi camino al cielo". Asistió a misa todos los días desde los siete años y pasaba tiempo cada día en adoración. “Mientras más Eucaristía recibamos”, creía el, “más seremos como Jesús”.

       Tenía un gran asombro a la Eucaristía. No tenía sentido para él que hubiera grandes multitudes para los partidos de fútbol y los conciertos de rock, pero no había filas ante el tabernáculo donde Dios está presente y vive entre nosotros.

       Tenía un profundo amor por María. “La Virgen María es la única mujer en mi vida”, dijo el, y llamó al Rosario, que rezaba a diario, “la escalera más corta para subir al cielo” y el “arma más poderosa”, después de la Eucaristía, “para luchar contra el diablo".

       Amaba a la Iglesia y a los santos. "Criticar a la Iglesia significa criticarnos a nosotros mismos", dijo el, porque "la Iglesia es la dispensadora de tesoros para nuestra salvación".

       Tenía una caridad vibrante. Defendió a los compañeros de clase que sufrían acoso, invitó a sus hogares a niños que sufrían por el divorcio de sus padres o problemas domésticos, dio tutoría a compañeros de clase que estaban luchando con la tarea o problemas con la computadora, rescató pacientemente a amigos que experimentaban con drogas, pasaba tiempo con los ancianos ayudándoles, les traía bebidas calientes y comida a los desamparados y usaba su mesada para comprarles sacos de dormir o ropa cálida. "La vida es un regalo", él dijo, "porque mientras estemos en la tierra, podemos aumentar nuestro nivel de amor".

       Su mayor caridad fue intentar compartir la fe. Desde que tenía 11 años, enseñó catecismo y trató de inspirar a los niños más pequeños a elegir y luchar por la santidad. Para practicar la fe, hizo un “Botequín de Santidad” para ellos que incluía nueve pasos que él mismo practicó: amar a Dios con todo el corazón, cada día intentar ir a Misa y recibir la Comunión, rezar el Rosario, leer un pasaje de la Sagrada Escritura y hacer una visita a Jesús en el tabernáculo todos los días; ir a confesarse una vez por semana; ayudar a los demás tan a menudo como sea posible; y confiar en tu ángel de la guarda como tu mejor amigo.

       Atrajo a la gente más a la fe con su ejemplo y amistad que con palabras. Misión simplemente significa el compromiso de la Iglesia para lograr el Reino de Dios a través de una vida sencilla de oración, servicio y caridad.

       ¿No necesita nuestra parroquia y las personas que nos rodean hoy un testimonio gozoso del poder del amor de Dios? ¿No necesita más jóvenes y ancianos que con su vida y su trabajo, sean capaces de sembrar las semillas de la paz y la fraternidad? ¿No necesita nuestra escuela y nuestros hijos un modelo a seguir para vivir una vida feliz y significante?

       Hoy, en este momento, Dios nos llama a ser sus mensajeros y una extensión de su amor y paz que todos necesitamos. Él nos llama a ser una familia grande, amorosa y unida, para mostrar esperanza a las personas que no tienen esperanza, mostrar amor a las personas que no saben amar, y dar la bienvenida a todos con los brazos abiertos dándoles la bienvenida a nuestra familia.

       La vida de Carlo fue muy generosa, ofrecida como regalo a Dios. ¡Qué determinación y compromiso de un joven! Tenía corazón y amor, y con ese amor se acercó a todos para hacerles saber que Jesús los ama inmensamente. De hecho, es una luz que se enciende para que todos vean y glorifiquen a Dios. Mirándolo también podemos inspirarnos a ser lucecitas que disipen las tinieblas de nuestro tiempo. Con Carlo como guía y patrón, nosotros también podemos esforzarnos por ser seguidores genuinos de Cristo, defender Su Iglesia y el Evangelio, con el objetivo de la santidad. Nosotros también podemos ser la luz de la verdad que debemos defender en nuestros hogares, en la Iglesia, en nuestra escuela y en el mundo, viviendo con verdadera convicción de fe y amor.

       ¿Por qué creo que el Beato Carlo debería ser nuestro patrón y nuestro guía? Porque su espiritualidad es atrayente y su santidad no consiste en cosas extraordinarias, sino en hacer de la mejor manera posible las sencillas actividades cotidianas. Nos da un ejemplo de oración y una profunda devoción al Santísimo Sacramento. Nos muestra preocupación por las personas y un gran deseo de evangelizar al mundo entero, a través de la tecnología y medios modernos. Estoy seguro de que su vida y su testimonio inspirarán a los jóvenes a seguir a Jesús y difundir su evangelio.

Suyos en Cristo,

Padre Tomasz Wojciechowski, C.R.

Pastor